Ponme con tu Hijo

Tú, Madre, has sido la que influiste más en tu Hijo. Tú fuiste la única que comunicó al Verbo su cuerpo para ser encarnado.

Tu mano, suave, llena de amor indecible, fue formando aquel hombre que había de llevar una vida de trabajador humilde, y que, después de vivir pobremente la vida de apóstol, se ofreció desnudo sobre el ara de un leño áspero, símbolo de la ignominia.

Ayúdanos, Madre, y fórmanos como otro Jesús.

Tú puedes hacerlo de un modo muy especial: La mano de madre es insustituible: No se ha inventado ni el hombre podrá inventar jamás con toda su técnica, ningún sustitutivo para la mano y el corazón de una madre.

Te lo pido, Señora: “Muestra que eres Madre”. Ponme con tu Hijo y hermano mayor mío, Jesús. 

Oración escrita por el P.Arrupe